34. Sobredosis, Catalina Berton.

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Marisa quiere ser artista, pero, nadie cree que sea una profesión real.
Sobredosis nos cuenta la historia de Marisa, una chica que siente que su único destino es pintar. Pasarse los días encerrada o en el parque, pintando. Sin embargo, su madre no cree que eso sea algo que realmente le ayude a tener una mejor vida, su padre, por otro lado, solo quiere la felicidad de su hija, por lo que le da la idea de tomarse un año sabático.
Durante ese año, Marisa se reencuentra con Tomás, un chico de rulos y ojos azules que de vez en cuando iba a casa de sus abuelos, que era los vecinos de nuestra protagonista.
Tomás, le da un giro de 360 grados a su vida. Le enseña que lo importante es ser feliz, que no debería preocuparse si no sabía qué estudiar y, lo más significativo para ella, le enseñó lo que eran las mariposas en el estómago y sentirse protegida por alguien.
Todo el mundo parece preocupado por el tiempo, ¿no? Como si a los treinta fuéramos viejos. Es tu vida, no podés apurar las cosas. Si no estás lista, no estás lista.
La historia está ambientada en Montevideo y Colonia, ciudades de Uruguay, por lo que, en cierto modo, me sentí un poco extraña leyendo, es decir, decían "invierno en agosto" y "verano en navidad", no es algo a lo que estoy acostumbrada, no obstante, eso no evitó que conectara con los personajes.
Marisa, es una chica desordenada, llena de vida, que solo desea hacer lo que más ama por el resto de sus días, pintar.
Tomás, es un chico que aparenta ser feliz, siempre con palabras positivas, sin embargo, cuando nadie está viendo, su mirada pasa a ser seria y su mandíbula y labios apretados.
Creo que, dependiendo de la personalidad de cada quien, siempre conectaremos con un personaje de este libro, los perfeccionistas, los estudiosos, los que solo quieren andar de fiesta, incluso los que son todo a la vez.
Fue lo más lindo del día, ver con la pereza que él abría los ojos, cómo le sonreía y la abrazaba, sin querer terminar de despertar.
El libro está dividido en tres partes, la primera y la tercera cuentan el presente de los personajes, la segunda cuenta el año en el que Marisa conoció a Tomás.
La narración de Catalina, me pareció hermosa, fácil de llevar y, al mantener el "acento" de su país, hizo que se sintiera bastante personal.
Es un libro corto, por lo que no profundizó todo lo necesario en temas en los que siento que debió hacerlo, además, creo que quiso darle un final demasiado rápido, reapareciendo personajes que habían salido de la vida de Marisa en un abrir y cerrar de ojos.
Y de eso me enamoré: de cómo me sentía conmigo misma cuando estaba con él.
En fin, Sobredosis, es una historia corta, llena de personajes con los que se llega a conectar en un de una vez. En ella, Catalina, trata temas como seguir sus sueños, las drogas, la amistad y la fidelidad. Un libro lleno de giros en las tramas y que se lee de una sentada.
Sin duda, lo recomiendo bastante, mucho más si eres de esas personas que está en desacuerdo con uno de los clichés más populares de nuestra sociedad: "Ser artista no es un trabajo real".

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